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Historias/ Stories

Lo que se dice/ What's told


(scroll down for English, after the picture)



Historias


Unos meses antes de la pandemia, en 2019, estaba ensayando con mi banda de afrobeat en el estudio que alquilábamos en Toronto. Uno de los músicos, no recuerdo quién, estaba enfermo y el otro saxofonista de la banda, Marco, hizo una broma sobre la gripe española. Todos nos reímos y continuamos tocando, pero en realidad yo no entendí muy bien de qué iba el chiste. No le di mucha importancia porque los intercambios entre Marco y yo siempre eran bastante surrealistas, usando nuestro inglés cargado de acento italiano y español hasta que encontrábamos nuestro límite lingüístico y pasábamos a hablar cada uno en nuestro idioma. De camino a casa, en mi bici, no podía dejar de pensar en la supuesta gripe española. ¿Qué gripe era esa y cómo era posible que viniendo de España yo no supiera nada al respecto? En cuanto llegué a mi apartamento, lo primero que hice fue entrar a google y buscar. Ahí fue donde descubrí la globalmente conocida como gripe española, que en España se denomina gripe de 1918. La gripe, que acabó matando a más de 50 millones de personas en todo el mundo, parece ser que comenzó en Estados Unidos. Sin embargo, era la Primera Guerra Mundial y Estados Unidos, Alemania, Francia y otros países decidieron ocultar la noticia o quitarle importancia para no echar más leña al fuego. España se mantuvo neutral en la guerra mundial, y la prensa tuvo plena libertad para informar sobre el virus y sus efectos. Además de eso, el rey de la época, Alfonso XIII, se enfermó, atrayendo todavía más atención mediática del resto del mundo. Como resultado, la pandemia de 1918, una de las más mortales de la historia, pasó a la Historia como gripe española, junto con la creencia generalizada de que comenzó en España.


¿Cómo es posible que ciertas narrativas, incluso totalmente desvirtuadas, pasen a ser aceptadas? No creo que sea un accidente. Igual que en una película, las historias pueden ser diseñadas, poniendo énfasis en ciertos aspectos y dejando de lado otros. Según se ha sabido en los últimos años, la petrolera Exxon sabía de los efectos del cambio climático desde los años 70. En lugar de asumir su directa responsabilidad en las emisiones de gases de efecto invernadero o negar el cambio climático, la petrolera decidió enfocar todos sus esfuerzos (se estima que alrededor de 30 millones de dólares desde entonces) en un concepto: la incertidumbre. Exxon financió estudios, investigaciones científicas, institutos y campañas de publicidad que se encargaran de sembrar la duda en la ciudadanía acerca del cambio climático: no existen conclusiones rotundas que relacionen la actividad humana y el cambio del clima, no existe información suficiente para comparar el clima de antes y el de ahora, no existen modelos climáticos probados… y la lista continúa. En 2021 todavía hay personas y partidos políticos que usan estos mismos argumentos para intentar negar lo obvio.


Cada persona en el planeta consume cada semana 5 gramos de micro-plásticos a través del agua, la comida y el aire. Esto equivale a una tarjeta de crédito ingerida por semana por cada una de nosotras. Todas hemos escuchado las Rs de Reduce, Reusa, Recicla… pero cada vez parece más claro que ésta es otra historia que la industria del plástico se inventó para seguir con su modelo de negocio. De acuerdo a un estudio de Science Advances de 2017, sólo el 9% del plástico producido desde 1950 ha sido reciclado al menos una vez. Esta vez, la industria del plástico decidió centrar sus energías en un mensaje: la culpable eres tú por contaminar y no reciclar el plástico. Y en 2021 todavía demonizamos a quien usa una pajita para beberse su coca-cola sin preguntarnos cómo puede ser legal que la compañía produzca más de 117 mil millones de botellas cada año.


El mensaje de culpar al individuo en todo este desastre planetario va cayendo por su propio peso. Si la culpa del calentamiento global la tiene la ciudadanía por conducir y volar demasiado, por tener estilos de vida insostenibles, ¿cómo se explica que en 2020 las emisiones sólo se redujeran un 7%, teniendo al planeta prácticamente paralizado? Parece ser que vamos a necesitar algo más que pajitas reusables y coches eléctricos para salir de este embrollo. Mi sugerencia: narremos una nueva historia colectiva, y como hicieron las grandes compañías, pongamos todos nuestros recursos (empezando por la democracia) a trabajar en ella.


¿Qué historias te hacen moverte a ti?


Muchas gracias por leer y por tus comentarios. Este proyecto comenzó de manera improvisada y ya vamos por el boletín número 10. Espero que sean muchos más. Si sabes de alguien que puede estar interesada en estos temas, no dudes en compartir. Cuántas más, mejor.


Compartir Nada que declarar


Saludos,


Jose


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Vuestras respuestas (editadas) al boletín anterior, Imaginación:

Laolu(Lagos) Siempre me he preguntado cómo los medios de comunicación populares nos hablan de un futuro apocalíptico. Tantas preguntas… ¿Quién se beneficia al restringir la ya restringida imaginación humana? ¿capitalismo y la codicia corto-placista? ¿Es por eso que se gasta tanto en descubrir nuevos planetas? ¿Qué gana gente como Michael Shellenberger al declarar “No hay apocalipsis”? Yo practico mi imaginación en mi “no tiempo”. Divago, viajo o simplemente me tumbo a descansar. Siempre es un tiempo bien invertido.

Bettina (Toronto) Es cierto que tenemos que despertar soluciones creativas. Creo que un motivo por el que nos encontramos “encajonados” es que no exploramos nuestro genio colectivo. ¿Conoces las ideas detrás de Liberating Structures? No podemos encontrar soluciones no convencionales si estamos todavía atrapadas en nuestras convenciones…






(Español más arriba)



Stories


Just a few months before the pandemic started, in 2019, I was rehearsing with my afrobeat band in the studio we used to rent in Toronto. One of the band members, I can’t recall whom, was sick. The other saxophonist in the band, Marco, made a joke about the Spanish Flu. We all laughed and continued playing, but to be honest I didn’t fully understand what the joke was about. I didn’t care that much because the conversations between Marco and I were quite surreal. We both used our respective English, loaded with Italian and Spanish accents, until we found ourselves linguistically limited and moved on to each speak in our languages. On the way back home, on my bike, I couldn’t stop thinking about the so-called Spanish flu. What was that and how come I did not know about it coming from Spain? As soon as I got home, I googled it. That’s when I learned about the worldwide known Spanish Flu. Or the 1918 Flu, as it’s called in Spain. The flu, which ended up killing more than 50 million people around the world, started in the United States, it is believed. However, in the midst of WWI, countries such as the United States, Germany and France decided to hide or downplay the news not to add another problem to the list. Spain declared itself neutral in the war and the media allocated plenty of space to the pandemic. In addition to that, the king Alfonso XIII got the flu, attracting even more international attention. As a result, the 1918 Flu, one of the worst pandemics in history, made it to History as the Spanish Flu, together with the belief that it’d started in Spain.


How is it possible that certain narratives, even totally false, get to become mainstream? I don’t think it is an accident. Like in a movie, stories can be designed, focusing on some aspects and leaving behind other angles. As it’s been published in the last few years, Exxon, the oil company, knew about the effects of climate change since the 70s. Instead of assuming their direct responsibility in the green house gas emissions or neglecting climate change, they decided to use all their resources (an estimated $30 M dollars) on a concept: uncertainty. Exxon funded studies, scientific research, think-tanks and PR campaigns to sow doubt among the public opinion: there isn’t firm evidence that links human activity and climate change, there isn’t enough data to compare the climate over time, there aren’t validated climate models… and the list goes on. In 2021, there are some people and political parties who still use the same excuses in trying to deny what is undeniable.


Every person in the planet eats about 5 grams of micro-plastics every week through water, food and air. This is about a credit card eaten by each of us every week. We all have heard about the Rs: Reduce, Reuse, Recycle… but it seems clear that this is another story that the plastic industry made up to continue with their business model. According to a study published in Science Advances in 2017, only 9% of the plastic produced worldwide since 1950 has been recycled at least once. This time, big plastic decided to focus their energy on one message: the consumer is the one to be blamed because they litter and do not recycle. And in 2021 we still demonize those who use a straw to drink their coke but we are OK with the legislation that allows coca-cola to produce 117 billion plastic bottles every year.


The narrative of blaming individual citizens for the planet destruction cannot be sustained any more. If people are responsible for global warming due to their excessive driving and flying, and for having unsustainable lifestyles, how do you explain that in 2020 emissions only dropped 7% with almost everybody stuck at home? It looks like we are going to need more than reusable straws and electric cars to get out of this hole. My proposal: let us tell a new collective story and, in the same way that the big corporations did, let us use all our resources (starting with democracy) to work towards achieving it.


What stories motivate you?


Thanks so much for reading and for your comments. This project started quite sporadically and this is already our 10th issue. I hope there are many to come. If you know of anyone else who could enjoy this, please do share. The more the merrier.


Share Nothing to declare


Take care,


Jose

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Your (edited) responses to the previous newsletter, Imagination:

Laolu (Lagos) I've always wondered about how popular media feeds us an apocalyptic future. It begs so many questions. Who gains by restricting humankind's restricted imagination? capitalism and short term greed? Why is that so much is being spent on discovering other planets? What do people like michael shellenberger gain by declaring "apocalypse never" I practice my imagination during my "no times". I wander, travel or just lie around. It's always time well spent.

Bettina (Toronto) t’s true we need to unleash creative solutions. I think one reason we find ourselves “boxed in” is because we don’t explore our own collective genius. Have you seen the ideas behind Liberating Structures? We can’t get out of the box solutions if we’re still stuck in “boxed” structures...